Con una sonrisa en la cara, intuía lo que me quería decir, estaba casi segura, pero no quería precipitarme y caer en el abismo de la desilusión.
Mientras estaba aventurando conjeturas, mi tío seguía sonriendo y tenía una actitud vacilante, no sabía por dónde empezar...Finalmente se decidió y me dijo...-Noelia...¿a ti te gustaría venirte a vivir a Pamplona, verdad?
Sus palabras me llenaron de ilusión. Mi tío, y toda mi familia, sabía que vivir en Pamplona era uno de mis grandes sueños pero, no pensaba que fuera a hacerse realidad y, mucho menos, más pronto de lo que había imaginado. Mi tío me planteó hacer el Bachillerato en Pamplona y yo, desde luego, no dude en decir un ¡SÍ! tan rotundo que hizo, desde ese instante, que mi vida comenzase a girar a 360º.
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