
Gracias a él, mi hermana y yo pudimos conocer el mar. Mi tío tiene un apartamento en Torrevieja (Alicante) y cada verano pasábamos un mes junto a mis padres, aunque ellos siempre se marchaban un poco antes o se turnaban por cuestiones de trabajo.
Disfrutábamos del mar y de la piscina a todas horas. Era imposible sacarnos del agua. Estábamos "a remojo" cual garbanzos, nuestros dedos permanecían arrugados todo el tiempo.
Nos encantaba buscar conchas por la orilla del mar. Mi "tata" y yo teníamos una gran colección de conchas de todos los tamaños y colores.
Mientras tanto, mi padre se dedicaba a coger cangrejos y a meterlos en un cubo para enseñárnoslos aunque, cuando los soltaba, mi hermana y yo nos poníamos muy tristes pero poco a poco fuimos entendiendo que tener un cangrejo de mascota no era lo más apropiado...
Y hablando de cangrejos...mi madre, no tan aficionada a los baños en el mar, se pasaba tanto tiempo tomando el sol que se convertía en un "cangrejito", así que, aunque no tuviésemos cangrejos de mascota, teníamos a una mamá-cangrejo muy divertida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario